Este fin de semana he ido a ver Ocho
apellidos vascos, película que como todos sabréis ha hecho
historia como película española más taquillera de la historia.
Decir que hablamos de película cien por cien producto español, no
como otras que cuentan como producto nacional y solo tienen el nombre
y poco más. Pero bueno, ya tendremos tiempo para ese apartado, me
gustaría empezar aplaudiendo la película y lo que ha logrado, el
boca a boca en esta ocasión ha sido más que suficiente para
conseguir un hito en nuestro cine, aunque principalmente y seguro que
todos estáis de acuerdo el verdadero artífice de este record de
taquilla recae única y exclusivamente a Dani Rovira,
un actor cómico que está de moda y que la verdad el tío tiene un
salero que engancha y te saca una sonrisa sí o sí. Es el Mario
Casas de la comedia. De la película me gustaría empezar
diciendo que aparte del record de taquilla y recaudación, ayuda el
que haya durado tanto tiempo en cartelera, y es que hay que sacar
tarjeta roja a los cines que no ayudan en absoluto a que las
películas españolas tengan más recorrido.
A mi modo de ver es una película de
DVD, y digo esto porque creo que pagar 9 euros por esta o cualquier
película me parece un crimen, y puestos a poner, por ese precio yo
personalmente prefiero ver en el cine acción, efectos especiales y
cosas así, seguramente mucho más simples pero sin lugar a dudas
mucho más espectaculares y es que para mí el cine se ha convertido
en un producto de lujo y como tal, el producto tiene que ser
extremadamente bueno para que valga la pena pagar los 18 euros de la
entrada, mas palomitas y bebida o cena que te lleva a un gasto
realmente elevado. Lejos han quedado aquellos tiempos donde íbamos
con nuestro billete de mil pesetas y teníamos entrada al cine,
palomitas y bebida. Aunque bueno eso ya son temas más para
Androidealmando social para que critique a un mundo
consumista y a unos empresarios y gobiernos que nos han llevado a
estas situaciones.
Quizás Bayona con su Lo Imposible
(30 millones), película cuyo presupuesto es diez veces más que
Ocho apellidos vascos (3 millones) se debe estar
tirando de los pelos al ver que una producción “casera” le
arrebata el primer puesto en la historia. O Los otros (17
millones) de Amenábar que con un presupuesto cinco veces
superior ahora cae a la tercera posición. Hay que decir que desde el
punto de vista patriótico, no tiene absolutamente nada que ver
ninguna de las tres películas más taquilleras de la historia, y
principalmente no tienen nada que ver porque en las dos de más
presupuesto son películas que tienen como participación española
al director y poco más, y a mí personalmente ese tipo de cosas no
es que me molesten pero tampoco me agradan. Que pueda salir un
artista internacional como reclamo pues vale, pero basar una película
donde el reparto es básicamente formado por extranjeros me parece
mal, entre otras cosas porque ya entramos en que la película es
española pero doblada, algo que no me gusta.
Es por eso que me
alegra que Ocho apellidos vascos haya triunfado de la
manera que lo ha hecho, más que por lo que es la película, por lo
que significa, una producción sencilla pasándole la mano por la
cara a superproducciones es algo a valorar. Respecto al argumento
de la película podríamos decir que es una historia de lo
más típica, chico conoce a chica, se enamoran, se separan, vuelven
y colorín colorado. Para aquellos que me puedan acusar de soltar
Spoilers decir que dudo mucho que alguien en este planeta no
sepa el argumento de la película con lo cual no seamos dramáticos.
Detalles positivos hay que destacar el reparto, interesante con Dani
Rovira, Clara Lago, Carmen Machi y Karra Elejalde como
actores destacados. También un guion muy trabajado, más que por lo
complejo de la trama (cero) el tema de tratar las vivencias de un
Andaluz en el país vasco, donde los chistes sobre vascos y el trato
de temas serios en tono de humor, está perfectamente integrado y
resulta muy gracioso.
Decir que es tal el éxito de la
película, que ya está confirmada para el 2016 la secuela, Nueve
apellidos catalanes, donde Emilio Martínez-Lázaro,
empujado por Telecinco Cinema que ya le ha puesto la morterada
de dinero para adularlo intentará repetir el enorme éxito de la
primera entrega. En la segunda parte ya está confirmada la aparición
de los cuatro actores principales, con lo cual se aseguran un gran
éxito, suponemos que no tan exagerado como con esta pero ya veremos.
Decir que una de las cosas que ayuda a que la película funcione es
el morbo de ver a los dos actores encarnando en la ficción una
relación que existe en la vida real, y ya sabemos que en este país
todo lo morboso vende, y para la segunda entrega, (opinión personal)
difícilmente veo que sigan juntos los dos actores principales con lo
cual o bien la química desaparece totalmente y no consiguen llegar
al espectador, o como comentaba del morbo consiguen enganchar a más
gente todavía para ver como interpretan. En fin, dejando de lado
esta visión futurista mía, hay que aplaudir a Ocho apellidos
vascos por el gran éxito cosechado. Un ejemplo claro de que
lo barato también vende.

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