Nueva Zelanda, 1992,104 minutos. Director: Peter Jackson.
Reparto: Stephen Sinclair, Timothy Balme, Frances Walsh, Diana Peñalver
Si hablamos de Braindead, seguramente el 90% de los
lectores no sabrán a que me refiero, pero si hablo de que su director es Peter
Jackson seguro que la gente empieza a prestar más atención. Con esta película
puedo perder la poca o mucha credibilidad que tengáis depositada en mi o no,
vete a saber puesto que voy a hablar de una película tremendamente extraña,
seguro que todos y cada uno de vosotros tenéis una película fetiche, que por el
motivo que sea le tenéis un cariño, una admiración especial, pues bien, esa es
la mía.
Para los amantes del cine Gore, este título es
indispensable, seguramente porque a mi modo de ver es una de las mejores tres películas
de esta temática, por no decir la mejor. Con esta película, quedan al
descubierto muchas cosas, una de ellas como un director de Nueva Zelanda se
abre paso a costa de películas de bajos presupuestos por no decir ridículos y más
si tenemos en cuenta lo que maneja ahora, películas que poco tienen que ver con
las que dirige el cineasta a día de hoy. Podríamos decir que el dinero cambia a
las personas, o quizás este era el propósito de Peter Jackson cuando se
embarcaba en este tipo de proyectos. Lo que queda claro que ese Peter y el que
conocemos hoy en día, no tienen demasiado que ver.
Es más, invito a todo aquel que no haya visto Braindead,
que lo hagan, hay que elegir bien el momento del día en la cual hacerlo puesto
que a la hora de comer o de cenar no es recomendable, la verdad es que el
volumen de sangre y muertos es inimaginable y pese a que la producción es un
poco floja si tenemos en cuenta lo que se hace hoy en día y el bajo
presupuesto, incluso el color de la sangre es un poco cutre, pero sin lugar a
dudas para la época que fue rodada y teniendo en cuenta todo su envoltorio, hay
que decir que es una auténtica obra maestra. Lo efectos especiales son flojos,
hay que reconocerlo, la rata portadora de la enfermedad que da paso a toda la
historia.
Quizás sea la película que lo catapultó a lo que es hoy por
hoy el cineasta, me gustaría creer eso, aunque si os soy sincero no lo creo,
puesto que después ha trabajado en otros títulos que no son para nada
despreciables, pero sin lugar a dudas lo que tengo muy claro es que prefiero a
ese Peter
Jackson que al actual. El talento es incuestionable, pero creo que sin
dinero y teniéndose que buscar la vida, el resultado es mucho más gratificante.
Quizás digo esto porque no soy para nada amante de sus trilogías, me aburre
aunque veo el gran trabajo que hay detrás del Señor de los anillos, o
la nueva de El hobbit, pero personalmente prefiero al otro Peter.
Por ir concluyendo, os invito a que miréis esta película,
intentando entender todo lo expuesto en este artículo, y de paso que intentéis contar
el número de muertos que aparecen en ella, tanto los que ya lo están, como los
que van habiendo. Puedo afirmar que he visto la película más de una treintena
de veces, y en muchas de ellas he intentado calcularlo y siempre me acabo
perdiendo. No soy mucho de visionar varias veces una cinta, pero en esta ocasión
tengo que decir que han sido muchas, el motivo principal es que en su época de
emisión por C+, yo era uno de esos privilegiados que lo tenían, en sus
comienzos no era un aparato fácil de mantener y eso me permitió grabarla y podérsela
ofrecer a todos mis amigos, que para esa época eran muchos y eso me hacía
reunirme con varios de ellos y verla. Qué tiempos aquellos. Espero que la podáis
recuperar, puesto que hoy en día poco se escapa a los tentáculos de la red.

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