Hoy me siento melancólico, mirando no demasiado atrás veo
como el mundo se ha vuelto loco desde la llegada del euro. Recuerdo como hace
unos años como ir el viernes o sábado al cine con mis palomitas y mis nachos
era algo habitual y como hoy se ha convertido en un lujo complicado de llevar a
cabo. Miro atrás y veo como buscar una sala donde pusieran la película que querías
ver era una odisea, muchas salas y buenas, ahora nos tenemos que resignar a
mulcines y pocos cines al uso. Entiendo que la sociedad haya sido la
responsable de llevar a los cines a su extinción, cada vez hay menos salas, es
evidente, pero es que la calidad de las mismas encima se ha visto degradada
hasta puntos insospechados.
Hemos pasado en pocos año de ir al cine y ver unos trailers
mas película, a ir a unos multicines, donde hay 32 salas (como en algunos
casos, entre ellos el mío) y te ponen anuncios (que es el colmo de un cine),
promociones internas, trailers y película. Eso para mí es poca calidad. Resulta
que se están subvencionando con anuncios y sin embargo seguimos pagando una
burrada por las entradas. Para rematar la faena, olvidemos la profesión de
acomodador, puesto que a día de hoy no creo ni que exista, es más por existir
no existen ni las taquillas puesto que en la mayoría de multicines las están
dejando abandonadas y hacen que el “palomitero” de turno también venda las
entradas.
