Este fin de semana he ido a ver la película El Niño casi obligado por Mediaset la cual ha creado en mi tal ansiedad al ver anunciado en todos sus canales y de manera tan insistente la película que he decidido ir a verla, principalmente para corroborar lo que ya imaginaba y que se reflejaba en el artículo de Miryan sobre la cinta. No me ha sorprendido en absoluto la interpretación de Jesús Castro del cual ya imaginaba que era una cara bonita y poco más. Respecto a la película tampoco me he llevado ninguna sorpresa, corroboro que Luis Tosar, Eduard Fernández y Sergi López son un excelente regalo para los amantes del cine, y si tengo que sacar alguna sorpresa de la película, seguramente sería Jesús Carroza, y quizás tengo dudas si en positivo o en negativo puesto que desde su primera aparición en mi cabeza solo se repetía una frase, “este intenta ser una imitación de Dani Rovira. Quizás sea que veo en él un parecido razonable, o quizás sea que realmente intenta ser una copia de un actor que cosecha éxitos, pero eso es lo que veía en él.
Como de esta película está todo el pescado vendido, me gustaría dirigir esta entrada a los cines. Al ser un blog de cine, creo que es el medio ideal para presentar mi preocupación sobre lo que son y a donde van. No sé si estaré generalizando, pero por si acaso ya os digo que hablo como espectador que va al cine en el extrarradio de una gran ciudad (Barcelona), y que entiendo que quizás lo que exponga a continuación no tiene porque reflejar una realidad general. Empezaré diciendo que fui a ver El niño a unos cines de la cadena Cinesa y que no he podido quedar más insatisfecho con la sala y la cadena. Primero de todo decir que mi cine habitual es Splau (más conocido como el centro comercial anexo al campo del Espanyol), unas salas de última generación con sonido de inmersión y dos mil historias más, pero en esta ocasión y por cercanía preferí ir a Cinesa.
