Androidealmando Cine: El Corredor del Laberinto, huyendo de los tópicos

lunes, 22 de septiembre de 2014

El Corredor del Laberinto, huyendo de los tópicos




En una época en la que la máxima en el cine es arriegar poco, la gente de la industria cinematográfica ha encontrado un filón en los best-sellers literarios y, sobre todo, desde hace un par de años, han puesto sus ojos en la literatura juvenil. Son muchas las adaptaciones literarias que estamos viendo esta década y precisamente, la última película en sumarse a esta larga lista es El Corredor del Laberinto.

Thomas (Dylan O’Brien) se despierta en un ascensor en movimiento sin comprender que pasa. De repente, el ascensor se para, se abren sus puertas y un grupo de chicos le rodean. Está en el Claro y todos los chicos que están allí llegaron de la misma manera que él, sin recordar nada de su pasado. Desde el principio, Thomas se siente fascinado por el laberinto, un lugar que está más allá del muro que les rodea. Las puertas del laberinto se abren cada mañana, momento que aprovechan algunos de los chicos, los corredores, para explorarlo. Pero los corredores deben asegurarse de volver antes de que caiga la noche sino las puertas se cerrarán y ellos quedarán a merced de unas temibles criaturas llamados los lacerados

El Corredor del Laberinto viene a sumarse a la lista de distopías que, año tras año, se pasean por las carteleras.  Por si alguno tenéis la duda,  una distopía es un futuro imaginario totalmente indeseable en el que la sociedad vive dominada por un régimen totalitario, corrupto o similar. Algunas de las distopías cinematográficas más famosas son V de Vendetta, Hijos de los Hombres o la saga de Los Juegos del Hambre y, precisamente, hay quien relaciona El Corredor del Laberinto con la saga protagonizada por Jennifer Lawrence.

De entrada, los paralelismos que se han querido establecer entre Los Juegos del Hambre y El Corredor del Laberinto existen pero son prácticamente circunstanciales. Las dos sagas comparten una esencia similar, por la temática y por el público al que van dirigidas, pero la realidad es que ese mismo paralelismo podríamos establecerlo con otra saga recién iniciada, la de Divergente, o con cualquier otra película de características similares. En verdad, en lo que sí se puede parecer esta película a la saga de Los Juegos del Hambre, es en que el producto resultante es bastante superior a la media. No quiero decir que El Corredor del Laberinto sea una maravilla pero, al menos, se ve que sus creadores han querido ir más allá y nos ofrecen una película entretenida, coherente y alejada de los típicos clichés del cine para adolescentes. 

Creo que el público más adulto agradecerá que se hayan dejado a un lado los estereotipos habituales en el cine juvenil ya que, gracias a ello, los personajes acaban siendo mucho más interesantes, no son planos y resultan creíbles. Además, toda la atención se pone en el desarrollo de la trama y se evitan los habituales romances forzados de manera que el espectador puede concentrarse en lo que realmente importa: los misterios que oculta el laberinto. Y, la verdad, todo esto funciona muy bien durante la primera mitad de la película solo que, a medida que se van desvelando los secretos del laberinto, la tensión va decayendo y la película se limita a sentar las bases para lo que será la segunda parte de la saga. Siendo este el principal pero que tiene la película, en general, pesan más las virtudes que los defectos por lo que la conclusión final es bastante positiva.

Si os gustan las películas de ciencia-ficción que muestran un futuro en el que daría pavor vivir y las historias repletas de acción y misterio, esta es vuestra película. No está a la altura de la mayoría de películas distópicas adultas pero el entretenimiento está garantizado.

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