Últimamente todo son alabanzas para Tom Hardy. Este actor británico, que cada vez gusta más al público y a la crítica, está encadenando una serie de títulos, entre
los que destacan Warrior (Gavin O'Connor, 2011) o Locke (Steven Knight, 2013) y
precisamente él es uno de los grandes pilares de La Entrega, una de las últimas
joyas que han desembarcado en nuestra cartelera.
Bob (Tom Hardy) es camarero de un bar de Brooklyn que sirve de tapadera
a la mafia para sus trapicheos. Un día rescata un cachorro de perro de la basura de Nadia (Noomi Rapace) y lo
adopta, sin imaginar que un hecho tan banal va a provocar que toda su vida cambie.
Siempre me han gustado mucho las películas que van desarrollando la trama
como si de la tela de una araña se tratara y La Entrega es de esas. La película
va discurriendo despacio, poco a poco y sin que suceda nada de importancia (o
eso es lo que nos hacen creer) pero, cuando llega el momento, las piezas
empiezan a encajar y nos damos cuenta de que hemos caído en la trampa. Como
digo, la película va a su ritmo, despacio, sin ninguna prisa por llegar a donde
quieren llevarnos pero la sensación de que hay algo que se nos escapa planea en
el ambiente desde el primer momento y, precisamente, esa sensación es la que
nos tiene en tensión durante toda la película. Es como si algo no encajara,
como si nos estuvieran ocultando algo pero, a la vez, tenemos todas las piezas
a nuestro alcance desde el primer momento aunque somos nosotros los que no
somos capaces de terminar el puzzle.
Y llegados a este punto, alguno se preguntará que porque os estoy soltando
todo este rollo y que tiene esto que ver con La Entrega. Pues amigos, lo único
que pretendo es advertiros. La Entrega no es una película que yo le
recomendaría a todo el mundo. No es fácil entrar en ella y estoy segura de que
habrá quien os diga que es una película aburrida e incoherente. Por desgracia,
estamos (demasiado) acostumbrados a ver películas en las que la acción lo es
todo, los fotogramas vuelan y nos hacemos una idea de por dónde van a ir los
tiros desde el primer momento pero este no es el caso. Aquí lo que importa es
la historia, como nos la cuentan y quien nos la cuenta así que no os llaméis a
engaños. No es una historia de buenos contra malos, no hay tiernos romances ni
moralejas, no hay nada de eso porque lo que hay es una historia, sin artificios
o añadidos de ningún tipo, una historia sin más.
Esta película pasará a la historia como la última película de James
Gandolfini y la verdad es que, aunque es un gran testamento cinematográfico,
los laureles se los lleva Tom Hardy. El papel de James Gandolfini parece hecho
para su lucimiento particular y, la verdad, lo hace muy bien pero el que
realmente está de sobresaliente es Tom Hardy. Tom Hardy está inmenso haciendo
creíble un personaje tan complejo como el de Bob, un hombre taciturno y poco
dado a demostrar sus sentimientos, regalándonos una interpretación contenida
pero brutal cuando las circunstancias lo requieren. Capítulo aparte es el
doblaje. Por lo que leo por ahí, la gente que la ha visto en VO alaba el trabajo
de voz de Hardy ya que la modula de una manera perfectamente conveniente.
También hay modulación en el doblaje pero dudo mucho que el resultado sea el
mismo ya que, durante un buen rato, estuve planteándome si el personaje de Tom
Hardy presentaba alguna minusvalía de tipo mental. En realidad, creo que lo que
se intentaba era acentuar el carácter reservado del personaje pero, para mí,
les salió el tiro por la culata así que, si tenéis oportunidad, vedla en VOS
que yo lo haré en cuanto pueda. No quiero acabar el repaso al reparto sin
nombrar a Noomi Rapace, quizá la más floja de los tres pero no por culpa suya
ya que, y quizá sería uno de los pocos peros que le pondría a La Entrega, está
algo desaprovechada.
La Entrega es un estimable thriller con toques de cine negro que gustará a
los que disfrutan de las películas con guiones trabajados que, literalmente, fluyen
ante el espectador. No hay alardes técnicos ni visuales, “sólo” una historia
sólida y un gran trabajo actoral. Acaba de ganar el premio al mejor guión en el
Festival de San Sebastián de 2014 y creedme cuando os digo que es totalmente
merecido. Os doy un último dato por si aún tenías dudas sobre ella: el guión lo
firma Dennis Lehane, escritor de Mystic River, Adiós, Pequeña Adiós y
Shutter Island.

No hay comentarios:
Publicar un comentario