Alemania. 111 min. Director: Fritz Lang. Intérpretes: Peter Lorre, Otto Wernicke, Gustav Gründgens.
Siguiendo con las recomendaciones de cine de todos los tiempos, hoy os quiero hablar de una película que marcó un antes y un después por muchas razones: M, el Vampiro de Düsseldorf. La película fue dirigida por Fritz
Lang, quien es considerado como uno de los mejores directores de toda la historia del cine
gracias a títulos como Metrópolis (1927), Perversidad (1945) o Los
Contrabandistas de Moonfleet (1955). Lang, nacido en Austria, inició su carrera
en el cine en Alemania, donde estuvo trabajando hasta que, a principios de los
años 30, se exilió a causa del ascenso de los nazis. Una de las últimas películas
que rodó en Alemania fue la que hoy ocupa esta entrada.
La ciudad de Düsseldorf vive atemorizada por culpa de un asesino de niñas (Peter Lorre) al
que la policía no consigue atrapar. Cualquier persona mínimamente sospechosa es
detenida y las redadas en los bajos fondos son tan habituales que los propios
jefes del hampa deciden buscar por su cuenta al asesino.
La primera película sonora que Fritz Lang dirigió fue esta intensa cinta
basada en los crímenes de Peter Kürten, un verdadero monstruo que mantuvo en
vilo a los habitantes de Düsseldorf a finales de los años 20 y al que se le atribuyen, como mínimo, nueve
asesinatos. En la película, el asesino tiene el rostro del debutante Peter Lorre, quien nos ofrece el retrato de un ser de aspecto inofensivo que vive dominado por sus instintos criminales. Pero no vamos a centrarnos en Peter Lorre ya que, en la práctica, el asesino no es
el protagonista de la película. Es más, ni tan siquiera lo son las víctimas ya que , en esencia, lo que vamos a ver en M, el Vampiro de Düsseldorf son las
consecuencias de los actos del asesino en la sociedad en la que vive y mata.
En M, el Vampiro de Düsseldorf no veremos como el asesino mata a sus víctimas, Fritz Lang consigue que nos lo imaginemos tan sólo a base de imágenes y silencios que son los suficientemente
impactantes como para que nos horroricemos pensando en lo que ese monstruo le
hace a las niñas. El asesinato de Elsie Eckman, nada más empezar la cinta, lo viviremos desde el punto de vista de su madre, quien espera a una hija que nunca va a volver a casa. También sabremos que Elsie ha muerto pero no porque veamos su cadáver sino por la
constatación de su ausencia mediante los objetos que deja detrás. La muerte de
Elsie marca el inicio de una película en la que Fritz Lang hace un estudio psicológico de
como una funciona una socidedad que vive presa del miedo. Como digo, el protagonismo no está
en el asesino porque lo que a Lang le interesa enseñarnos es como esta comunidad
se enfrenta a unos hechos que remueven la conciencia de cualquier ser humano y,
para ello, Lang pone el foco en tres grupos de personas: los habitantes de la
ciudad, la policía y el hampa.
No es difícil ponerse en la piel
de la gente de Düsseldorf y entender la psicosis que atenaza a esas personas y les lleva a buscar culpables en
cada esquina. Como es de imaginar, de ahí a los linchamientos públicos hay tan sólo un paso. La
policía, hace lo que puede por dar con la pista de un asesino que es sigiloso y
cuidadoso como pocos y, por ello, intensifica los registros y las redadas,
provocando el malestar de los bajos fondos quienes optan por tomar cartas en el
asunto y buscar también al asesino demostrando que este tipo de crímenes no son
tolerados ni por los que viven al margen de la ley. En el momento en el que la trama
se centra en los intentos de la policía y el hampa por dar con el asesino y,
sobre todo, cuando el cerco se va cerrando sobre Peter Lorre, es cuando Lang nos avisa de lo mucho que va a hacer por el cine negro. La caza al hombre a la que
asistimos en la parte final de la película es totalmente sobrecogedora y sólo
podía ser coronada con un final que nos hace plantearnos quien es el verdadero
monstruo.
M, el Vampiro de Düsseldorf es
una película dura que se beneficia de los logros del expresionismo
cinematográfico y del recién estrenado sonido para componer un juego de
luces/sombras y sonidos/silencios que no dejarán indiferente a nadie. Está
considerada como una de las obras maestras del cine de todos los tiempos y estoy segura de que a vosotros también os gustará. Cine con
mayúsculas.

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