Francia. 89 minutos. Director: Nicolas
Winding. Actores: Ryan Gosling, Kristin Scott Thomas
Voy a intentar ser lo menos duro posible con
una película de la cual no esperaba nada, pero que ha superado las expectativas
(en negativo). Tengo que decir que hasta que he visto la película, Ryan
Gosling era un actor por el cual sentía cercanía, la verdad no sé
porque tampoco me ha cautivado en ninguna de sus interpretaciones, y no tiene ningún
título que sea una de esas películas indispensables, pero sin embargo, tenía
ese aura. Pues bien, sinceramente y después de ver lo mala que es la película,
o bien creo que el bueno de Ryan estaba pasando por un problema
económico y acepto los euros franceses o bien lo había dejado con su pareja y
necesitaba evadirse.
De otra manera no me explico semejante error.
Entiendo que un actor se vea metido en un proyecto que pintaba de una manera y
que acaba de otra, pero la verdad, una vez seleccionado y entregado el guion,
no entiendo cómo puede aceptar una película donde no hay prácticamente nada
salvable. Entiendo como os he comentado alguna vez que mi opinión no es del
todo objetiva puesto que no siento demasiada devoción por el cine francés, sea
por sus tiempos, o por la manera en la que enfocan las historias, no me llegan.
El caso de esta película es especial, puesto que los tiempos no es que estén
mal elegidos, directamente son eternos, si digo que la película es lenta
seguramente estaría mintiendo, es lo siguiente.
A los diez minutos de película ya estaba
pensando en si sería capaz de aguantarla entera, la verdad me ha costado mucho
terminarla, y la caída de ojos ha sido algo constante durante los 89 minutos de
cinta. La verdad es que se hace terriblemente pesada, la historia creo que no
tiene demasiado sentido, los momentos zen se suceden de manera incomprensible y
poco entendibles, los actores son terriblemente mal seleccionados, el malo de
la película me recordaba al padre de Nobita en Doraemon por la cara de tonto
que tiene, y en general me ha parecido todo mal en la película.
Ni en el final han sido elegantes, y te quedas
igual que al comenzar, sin nada que sacar de una película más allá de los
asesinatos que hay que decir a favor de ella que están bien representados y son
bastante explícitos y sanguíneos. Sigo con la tradición con las películas
francesas y una vez más me ha decepcionado profundamente. Pocos títulos he
visto que me hayan gustado de un cine que seguramente no comprendo, pero que
entiendo que muchos de los lectores tampoco entienden por no estar habituados a
él. Creo que es una de las tres peores películas que he visto esta década, y
seguramente este siglo. Mala elección si queréis pasar un buen rato, si queréis
relajaros y echar una cabezacilla, seguramente es una película ideal.

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