Lamentablemente tengo que decir que Marsella me ha
decepcionado. En términos general podría decir que la película está bien, que
la historia es interesante aunque demasiado vista, que los personajes son
buenos, que la directora ha expuesto bien lo que quería, y muchas más cosas. El
problema es que no sería yo mismo, me estaría engañando a mí y a vosotros. La
historia es buena, pero la puesta en escena desde mi punto de vista es mala. La
directora, virgen en el campo del cine aunque con un amplio historial en la
pequeña pantalla ha mostrado una historia dura pero blanda. Tener a una actriz
como María
León, con un papel que le va como anillo al dedo, puesto que a la
actriz le dan un papel dramático y lo borda, te puede gustar más o menos, pero
por descontado el género le va a la perfección, y no exprimirla, es un pecado.
La verdad es que no me gustaría ser demasiado duro con Belén
Macías puesto que su trabajo anterior, El don de Alba, rozaba lo
absurdo, con lo cual si tengo que compararlo con aquella serie que desde el capítulo
uno estaba muerta, tengo que decir que ha mejorado, pero evidentemente el guión
light hace que la película pierda mucha fuerza. Atas demasiado forzados, donde
no se cogen por ningún lado, personaje poco explotado en su faceta más
rastrera, un Eduarda Fernández que como actor secundario se le puede sacar
un enorme partido como hemos podido ver en otras actuaciones suyas y que sin
embargo es poco exprimido, y en general durante la mayor parte de la película
vemos esa contención de no exponer nada demasiado subido de tono.
